Guille

EL VIAJE de GUILLE  EL VIAJE de una FAMILIA 

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Hola, mi nombre es Guille y  a día de hoy tengo 7 años e intento hacer una vida normal como cualquier niño de mi edad, pero tengo un hándicap en relación con los demás ya que llevo una prótesis en la pierna derecha.
 
Mi historia es de superación que empezó un día de verano de 2013 en un Parque Acuático. Ese día me lo pasaba bien bajo el sol y tirándome por los toboganes del parque acuático cuando me empezó a doler el pie y a cojear, y cuando me llevaron a urgencias me dijeron que era un esguince. Ese esguince no se curaba y tras varias semanas me diagnosticaron una artritis en el tobillo derecho…que cosa más rara en un niño, pero bueno… Empecé con los medicamentos para tratar esa cojera que tenía, así pase unos meses en el que los medicamentos no me hacían nada y mi cojera iba a peor, así que mis papas decidieron llevarme a Madrid a hacerme unas resonancias y que me viera un Doctor muy importante allí, ya que en Málaga la reumatóloga que me trataba no veía necesaria las pruebas.
 
 
Me diagnosticaron osteomielitis en el astrágalo, un hueso pequeñito que tenemos en el pie y es el que da movimiento al tobillo, sin él nuestros pies estarían fijos. Pase por quirófano y me vaciaron el hueso. Todo salió bien, unos meses sin apoyar el pie con una férula de escayola y listo, a jugar con mis amigos en el cole. Pero en unas de las curas en urgencias le dijeron a mis papas que tenían que ingresarme de nuevo, que veían algo raro.
 
Mis papas hicieron caso y esa misma tarde ingrese en el materno de nuevo. El 28 de noviembre de 2013 mis papas me encomendaron una misión, por lo que se ve les dijo, un tal Doctor Acha, alguien muy importante allí, que tenía un bicho llamado ewing al cual teníamos que vencer, que empezábamos una aventura nueva ,una aventura en la cual tenía que ser fuerte, tomar pastillas, que me pincharían unos poderes para convertirme en superhéroe y poder derrotar al tal bicho ewing que se adueñó de mi pie, y que aunque al principio se me caería el pelo… luego crecería y más fuerte, que dejaría de tener contacto con mis amigos, que no jugaría con ellos y que dejaría de ir al cole ¿Cómo un niño de 5 años podía ser fuerte?, esa era mi pregunta... si a nadie le gusta las medicinas, ni que le pinchen y dejar de jugar.. Pero yo lo tenía que intentar.

Pase por los pinchazos, vómitos, se me cayó el pelo y las cejas, tomaba pastillas…esa aventura que me dijeron mis papas, día tras día era cierta... pero cada día sonreía, reía y jugaba como cualquier niño...bueno como cualquiera no, yo me hice más fuerte, aguantaba los pinchazos y jugaba sentado ya que aún no podía poner el pie en el suelo. Aprendí a andar de rodillas, pero estaba con mis papas, mi hermano Alex y mis abuelos a los que veía todos los días, además hice miles de nuevos amigos... magos, bomberos, policías y había una asociación donde gente con camisetas que ponían AVOI venían a jugar conmigo a la habitación.
 
 
En esta aventura viaje a Sevilla, de allí mis papas salieron tristes, no sé qué le dijo un doctor con nombre muy raro y al poco también fui a ver a mi tito de Barcelona y allí a otro Doctor , en un hospital que se llamaba Sant Joan de Deu… Qué nombre tan raro  ¿verdad?
 
 
De aquel hospital salí llorando porque me dijeron que tenían que cortarme el pie...¡mi pie !
 
¿Cómo podría ponerme de pie, si me falta uno? No me gustaba.
 
Mis papas me hicieron entender que era la única forma de acabar con el bicho definitivamente, que tendría un pie de robot y podría volver a ponerme de pie después de 7 meses sin hacerlo.

 
 Llego el día de quirófano, aun lo recuerdo 26 de Mayo de 2014 porque el mes siguiente era mi cumple. Entré en quirófano preguntando por donde me cortarían el pie, yo quería saberlo, además hice que todos se despidieran de él, hasta el doctor Acha.
 
 
Fueron días raros, me faltaba mi pie, ese que llevaba viendo 5 años... ji ji ji ji. Pero pronto me acostumbre a no verlo.
 
Meses de físio, curas, más pinchazos para terminar mi tratamiento, quirófanos porque mis huesos crecían, pero en Septiembre me puse de nuevo de pie. Ya tenía mi pie de robot, ese que mis papas me prometieron, eso sí decían que era caro ya que lo compraron ellos porque el que pone la seguridad social es de goma y madera... ¡y yo no soy un pirata!. Yo quería andar como antes, solo tiene un fallo y es que no se puede mojar, y para bañarme o ir a la playa me lo tengo que quitar, y os aseguro que no es fácil llegar a la orilla de rodillas cuando quema la arena.

 
El 12 de Diciembre de 2014 acabe mi tratamiento y a día de hoy sigo libre de enfermedad, muchos viajeros (como llamo a mis amigos) me siguen, dicen que soy un superhéroe, pero lo único que hice fue luchar, luchar por poder ponerme de pie y continuar mi camino y crecer.

 
Y hablando de crecer y mi ritmo de vida, en cada crecimiento mis papas y Diego, mi ortopeda, me arreglan el pie, para que no cojee, es lo que tiene esto de seguir adelante.
 

 
Pero todo no es tan bonito como parece, mi ritmo de vida y mis ganas de superación hacen que mi pie se me quede corto, ahora estamos buscando otro y no el de madera y goma que pasan la seguridad social.

 
Este que llevo ahora ya lo tengo que cambiar y no llevo ni dos años con él, porque quiero jugar al futbol con mis amigos y correr y este ya no me lo permite, pero eso no me parará, sigo con más ganas que el primer día. Siempre me ha gustado hacer deporte, eso no ha cambiado, estoy aprendiendo a ir en patineta, quiero jugar al futbol, al baloncesto, también me gustaría aprender judo.
En el recreo no paro, siempre juego con mis amigos a echar carreras, a pillarnos, lo que no me gusta es que siempre, siempre soy el ultimo y es que mi pie solo sirve para trotar, el que están mirando mis papas sirve para correr un poco más deprisa y el pie de mis sueños, ese que dicen papi y mami que me comprarán cuando sea mayor y no crezca tan deprisa, ese pie es un pie para correr, como el de Oscar Pistorius, como el de mi amigo Raúl Zambrana, un pie únicamente para correr y hacer deporte!!
Aunque habrá que esperar, claro, es muy caro y ahora es más importante un pie de diario que me permita seguir haciendo una vida normal de niño, que no me haga cojear porque yo soy más rápido que mi pie. Como dicen mis papis, es que se me ha olvidado que estoy amputado y nada ni nadie me frena, solo hay que encontrar el pie que me dejara hacer todo lo que soy capaz de hacer.
 
 
 
 
Y acabo con mi frase favorita:
"SI SONRIES SALE EL SOL".
 

Besos de un guerrero de ewing
 
 
 

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